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12.01.2008 El Pais Salud

La cuenta atrás de las células madre

La cuenta atrás de las células madre
 

Escribimos lo que a continuación sigue en un intento -más que de comentar los recientes estudios publicados por los laboratoños de Shinya Yamanaka y James Thomson- de presentar una serie de argumentos que consideramos que pueden ayudar a la discusión constructiva por parte de la sociedad de las posibles implicaciones de estos hallazgos. Para situamos en el contexto inmediato de este estudio, no debemos remontamos demasiado en el tiempo. En verano del año pasado, el grupo japonés dirigido por Yamanaka anunció que habían descubierto una nueva forma de obtener células madre pluripotentes de ratón a partir de células ya diferenciadas de un embrión, o incluso adultas) mediante una técnica que denominaron inducción de pluripotencia.

Hasta entonces, sólo había sido posible obtener células de este tipo utilizando embriones en etapas muy tempranas de su desarrollo (antes de implantarse en el útero materno, también llamados embriones preimplantación o, simplemente, preembriones), células madre de la línea germinal (las que normalmente dan lugar a los gametos: óvulos o espermatozoides), o reprogramando células diferenciadas mediante transferencia nuclear (procedimiento popularmente conocido como clonación terapéutica).

En humanos, de estas técnicas sólo se habían mostrado eficaces para obtener células madre pluripotentes las que utilizaban material procedente de preembriones (células madre embrionarias) o fetos (células germinales embrionarias). En ambos casos, las células obtenidas eran pluripotentes, es decir, capaces de generar cualquiera de los tipos celulares que forman el organismo y, por tanto, extraordinariamente prometedoras como futuras aplicaciones de medicina regenerativa para reemplazar células dañadas en multitud de enfermedades.

Sin embargo las células así obtenidas, al derivar de embriones o fetos genéticamente distintos del paciente a quien se transplantaran, serían rechazadas por su sistema inmune. Por otra parte, el hecho de que estas células procedieran de preembriones o fetos humanos ha despertado (y sigue despertando) la oposición frontal de quienes consideran inmoral este tipo de investigaciones.

Conclusiones erróneas

Por todo ello, no es de extrañar que el anuncio de Yamanaka y Thomson de que la inducción de pluripotencia se podía llevar a cabo con éxito en células humanas adultos fuera acogido con júbilo unánime, algo desafortunadamente inusual en este campo. Sin embargo, consideramos que algunos de los argumentos esgrimidos para respaldar este júbilo son totalmente infundados y, más grave, que las conclusiones que se derivan de los mismos pueden poner en peligro el rápido avance de las técnicas de medicina regenerativa. Entre estas conclusiones destacan que la nueva técnica de inducción de pluripotencia hace innecesarias las células madre embrionarias, así como que supone la derrota final, clara y definitiva, de los proponentes de la transferencia nuclear. A continuación, planteamos los motivos por los cuales consideramos erróneas estas conclusiones.

La opinión de la mayoría de científicos, comenzando por la de los mismos Yamanaka y Thomson, han coincidido daramente en la necesidad de continuar activamente las investigaciones en células madre embrionarias humanas. Se han dado varias razones para ello, de entre las que la más ampliamente recogida en los medios de comunicación es aquélla de que han sido precisamente estas investigaciones las que han hecho posible el desarrollo de la nueva técnica de inducción de pluripotencia. Efectivamente, para saber qué factores podían inducir la pluripotencia de las células diferenciadas, primero se ha debido descubrir qué factores eran importantes para iniciar y mantener la pluripotencia de las células madre embrionarias. Y debemos resaltar que ésta es una búsqueda que todavía está lejos de concluir.

Aunque durante los últimos años hemos avanzado considerablemente en nuestro conocimiento de los genes relacionados con la pluripotencia, aún sabemos relativamente poco sobre los mecanismos que la controlan. No obstante, parece claro que, además de expresar una serie de genes específicos, las células madre pluripotentes presentan unas peculiaridades epigenéticas características, que en gran medida determinan el complejo estado global de qué genes se encuentran encendidos o apagados enlas mismas.

En qué medida las células con pluripotencia inducida consiguen un estado global que se asemeje fielmente a la pluripotencia natural es algo que no se conoce con detalle, aunque los primeros resultados en este sentido indican que el parecido no es completo. Es más, todavía no se han analizado suficientemente las nuevas células con pluripotencia inducida como para saber si sus características (y, por tanto, posibles aplicaciones futuras) son comparablesa las de las células madre embrionaria.

Todo esto hace que resulte imprescindible continuar las investigaciones con células madre embrionarías humanas, ya que son las únicas células humanas de que disponemos en la actualidad en las que las características de autorrenovaeión y pluripotencia se dan de forma natural, sin necesidad de manipulación genética.

Si la necesidad de las investigaciones con células madre embrionarias humanas es respaldada unánimemente por los cienfificos, la pertenencia o no de continuar intentando la reprogramación de células diferenciadas mediante transferencia nuclear parece que no goza de tan amplio consenso. Tras demostrar que era posible reprogramar células diferenciadas de oveja, vaca, cerdo y ratón, la motivación principal durante los últimos 10 años de perseguir la aplicación con éxito de esta técnica en humanos era la de conseguir células madre pluripotentes que fueran genéticamente idénticas al paciente que tratar. De esta forma, se podría disponer de células personalizadas que no fueran rechazadas por el sistema inmune tras su trasplante.

Sin embargo, esta técnica ha estado desde sus inicios marcada por controversias éticas (motivadas por la inadecuada asociación de la misma con la donación reproductiva y por la creación de supuestos preembriones humanos con la finalidad de destruirlos) e incluso, más recientemente, cientificas (tristemente ejemplificadas con la investigación por fraude de Woo-suk Hwang el año pasado).

Por supuesto, a estas controversias hay que añadir una limitación clave de la reprogramación de células diferenciadas mediada por transferencia nuclear, como es que no haya sido posible con células humanas hasta la fecha. Por todo ello, parece lógico y licito preguntarse: ¿es adecuado continuar intentando la reprogramación mediante transferencia nuclear, cuando existe la alternativa de la reprogramación inducida, que no genera reservas éticas y que, más importante, ya se ha demostrado que funciona con células humanas? Aunque la pregunta como está formulada (que es como en efecto se ha planteado en la mayoría de medios de comunicación), es tendenciosa y poco acertada desde el punto de vista ético y científico, vaya por delante que nuestra respuesta es afirmativa.

Por una parte, se sugiere que la técnica de transferencia nuclear para obtener células madre humanas continúa generando reticencias de tipo moral en la sociedad española, cuando los hechos demuestran que éste es un debate ya cerrado y sobre el que recientemente se ha legislado en consecuencia. Por otra parte, se asume que las células obtenidas usando la nueva técnica de inducción de pluripotencia son equivalentes a las que en su caso se generarían mediante transferencia nuclear. Como se ha comentado anteriormente, aunque aún se deba analizar con más detalle, no parece que ésta sea la situación.

En cualquier caso, lo que sí es evidente es que el camino que recorre una célula diferenciada para adquirir pluripotencia (para reprogramarse)cuando se usa una u otra técnica es distinto. La existencia de vías alternativas para llegar a un mismo punto (o puntos muy cercanos) ofrece excepcionales oportunidades experimentales para comparar y combinar ambas técnicas, y llegar así a entender el fenómeno de la reprogramación.

Herramientas para investigar

En investigación experimental, cuantas más formas de abordar un problema  o ángulos desde donde explorarlo, tanto mayor es el grado de comprensión del mismo y la rapidez en resolverlo. Quizá sea necesario recordar que es precisamente en esta fase en la que nos encontramos actualmente con respecto a las células madre pluripotentes; una fase de investigación básica para averiguar cómo obtenerlas, cómo se mantienen y controlan sus propiedades de pluripotencia y cómo se dirige específicamante su diferenciación. Con toda probabilidad, ninguna de los cientos de líneas de células madre embrionarias derivadas hasta la fecha será utilizada para tratar a un paciente, como tampoco lo serán las generadas mediante inducción de pluripotencia ni, por supuesto, mediante transferencia nuclear tal como hoy la conocemos.

Lo que se esta generando son herramientas de investigación que nos permitirán entender la biología básica de éstas células. Sólo así se podrán desarrollar herramientas terapéuticas seguras y eficaces. Es un camino largo y complicado, pero necesario. La sociedad está siendo testigo de excepción de los avances espectaculares que jalonan el rápido progreso de este campo y de cómo van cayendo sucesivamente los múltiples obstáculos que dificultan su futura aplicación terapéutica.

Todas las partes implicadas (pacientes y sus familias, personal sanitario, investigadores, medios de comunicación, políticos, legisladores) debemos mantener la esperanza al mismo tiempo que mostrar la prudencia, paciencia y sensatez necesarias para garantizar que las promesas de la medicinare generativa se traducen en tratamientos racionales, eficaces y seguros para un gran número de enfermedades actualmente devastadoras. A algunos de nosotros nos va la carrera en ello, pero a muchos más nos va, o nos irá, la vida.




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